Problema del Agua en España

Juan G. R. Estrategia de riego contra la sequía.

Periódico Información. Alicante, España, Pág.18, 9/3/2006.

Las insuficientes precipitaciones en España durante el año 2006, provocan que existan dificultades en la garantía de un régimen de riego optimo de los cultivos en las principales áreas de regadío del país, más aun si se toma en consideración que estamos en la mitad del segundo año de sequía consecutiva y que el déficit hídrico del año actual es de alrededor del 25% respecto al año normal. En estas condiciones las reservas hídricas superficiales en los embalses de las cuencas Sur, Segura y Júcar están por debajo del 30%, las cuencas del Tajo y del Guadalquivir están por debajo del 50%, las reservas las de las cuencas del Duero, Guadiana están por debajo del 60%. Ante tal situación, el pronostico es que la sequía será severa, habrán grandes perdidas económicas en la agricultura por la falta de agua, por lo que debemos prepararnos para la lucha contra la sequía y realizar una adecuada estrategia de riego, muy especialmente en aquellas cuencas en que las reservas hídricas están por debajo del 50% y con un carácter prioritario en aquellas cuencas en que las reservas hídricas de los embalses están por debajo del 30%, las cuales se corresponden con grandes zonas de regadío del Mediterráneo.

La Agricultura es el mayor usuario de los recursos hídricos del País, de lo que se deduce que es necesario precisar las demandas hídricas de cada uno de los usuarios y los volúmenes de entrega de agua garantizada en las fuentes de abastecimiento superficiales y subterráneas, lo que posibilitará el suministro estratégico de un recurso cada vez más necesario y deficitario.

Un adecuado manejo del agua de riego por la suspensión de algunos riegos en determinadas fases de desarrollo del cultivo y la aplicación de normas reducidas de riego posibilitan ahorros de agua del 10 al 20 % del volumen que necesita el cultivo, sin una disminución significativa de los rendimientos agrícolas. Un riego en exceso o un riego deficitario de forma prolongada disminuyen los rendimientos agrícolas, de ahí la importancia de realizar un uso racional del agua de riego.

Cuando el déficit de agua se produce durante una etapa determinada de un cultivo, el efecto del mismo sobre el rendimiento puede variar mucho, en dependencia de la sensibilidad del cultivo en dicho periodo. En líneas generales los cultivos son más sensibles al déficit de agua durante la germinación, la floración y la formación inicial de la cosecha que durante el periodo vegetativo después del establecimiento y en la fase final de desarrollo del cultivo. Un déficit prolongado del agua en las etapas criticas del cultivo, incide directamente sobre los rendimientos y por ende en la efectividad económica de las cosechas. La fase más critica de demanda hídrica varia con las exigencias de cada cultivo, por lo que se hace necesario establecer anualmente el pronóstico del manejo del agua de riego a utilizar en cada cultivo de acuerdo a las características climáticas del año hidrológico en cuestión, para las diferentes regiones agrícolas del país, en condiciones de regadío.

El manejo del agua de riego tiene un gran interés práctico y económico, ya que posibilita establecer que volúmenes de agua se deben aplicar en las diferentes fases del cultivo y en que momento las necesidades de agua se hacen más criticas. Las investigaciones realizadas en diferentes países y las conducidas personalmente con un colectivo de investigadores demuestran que un régimen de riego óptimo y un manejo racional del agua de riego aumentan los rendimientos y la calidad de la cosecha y tienen un carácter estratégico en el uso del agua.

Las áreas de riego de la Comunidad Valenciana son de unas 350000 hectáreas, con una demanda neta total de agua de 1925 hm3/ año, de lograr los usuarios un adecuado manejo del agua de riego se puede alcanzar un ahorro de alrededor de un 15 % de la demanda total de riego, lo que representa un volumen de 289 hm3/año, de los cuales 86 hm3/año corresponden a la provincia de Alicante. Un ahorro de agua en el volumen de entrega por unidad de área de riego, se corresponde también en un ahorro energético y con una disminución de los costos del regadío, de lo que se deduce que un adecuado manejo del riego constituye una medida de gran efecto técnico económico.

El manejo del agua de riego, la eficiencia en los sistemas de riego y la reutilización de las aguas residuales son aspectos que deben de aplicarse de forma conjunta en una agricultura desarrollada, ya que los mismos posibilitan un uso más racional del agua.

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